
El colegio vivió una jornada inolvidable en la que el ambiente festivo, la participación del alumnado y la creatividad fueron los verdaderos protagonistas. Desde primeras horas de la mañana, el centro se llenó de color, ilusión y ganas de disfrutar de un día diferente en el que todos los cursos tuvieron un papel destacado.
A lo largo del día, los grupos fueron subiendo al escenario para mostrar las coreografías que habían preparado con entusiasmo durante las últimas semanas. Cada curso aportó su propio estilo, desde los bailes más divertidos y desenfadados hasta propuestas más elaboradas que arrancaron aplausos y sonrisas entre el público.
El espíritu de compañerismo y la participación de todos los alumnos hicieron de este momento uno de los más esperados de la jornada.
Uno de los puntos más destacados fue la batucada interpretada por estudiantes del propio centro. Con instrumentos de percusión y una energía contagiosa, los alumnos llenaron el patio de ritmo y movimiento, animando a compañeros y docentes a seguir el compás.
La actuación fue un claro ejemplo del talento y la implicación del alumnado, que logró que todo el colegio vibrara al unísono.
El día festivo concluyó con un alegre concurso de disfraces en el que primó la imaginación y la originalidad. Los estudiantes sorprendieron con propuestas de todo tipo: coloridas, divertidas, temáticas y cargadas de detalles.
La jornada se cerró con un ambiente de felicidad compartida y el recuerdo de un día en el que la música, el baile y la convivencia fueron los grandes protagonistas. Sin duda, una celebración que quedará en la memoria de toda la comunidad educativa.





